Claudio

Mi opinión y reflexión

La mayoría de los espacios de la ciudad de Madrid, como seguramente los de la mayoría de las ciudades, están destinados al consumo. Un porcentaje pequeño de los espacios de la ciudad están destinados a la cultura. Otro porcentaje, esta vez ínfimo y casi inexistente, de los espacios de la ciudad están destinados a la creación y la experimentación colaborativa o individualizada, artística, cultural y personal de los ciudadanos. El bailarín no puede bailar y descubrir fuera de su escuela o sitios especializados. El actor de teatro físico no puede experimentar y practicar fuera de donde habitualmente asiste a los talleres de teatro físico. Los constructores artísticos, los que crean performances, los músicos, los que buscan experimentar su sexualidad, etc. no tienen un espacio público disponible donde poder crear, practicar, crecer y/o colaborar con personas de su misma disciplina o de otras o inclusive con gente que busca descubrir y explorar ámbitos desconocidos. No lo tienen porque no existe.

Los espacios de trabajo abiertos al público que sí que existen son las bibliotecas, lugares para trabajar sentado, de manera individualizada y si tienen sala de trabajo, grupal pero sin alzar la voz. Esto refleja que a nivel social no cultivamos ni damos protagonismo ni estamos familiarizados con el arte en toda su amplitud. Nuestros movimientos en el día a día se limitan a dos posturas fundamental: sentado y de pie. Esto nos limita. Limita nuestra creatividad, nos vuelve rígidos mentalmente y no nos permite conocernos ni conocer nuestro abanico de posibilidades y mucho menos explorarlo.

Al no existir espacios públicos de creación, experimentación y exploración artística y personal, el florecimiento y manifestación de la diversidad humana se frena y limita por la falta de oportunidades para colaborar, compartir y establecer sinergias.

No conocemos nuestro cuerpo, pues apenas lo utilizamos. Trabajamos intelectualmente, nos comunicamos utilizando como única vía comunicativa la verbal, a pesar de existir muchas otras. No utilizamos nuestro cuerpo para expresarnos de manera consciente, apenas nos tocamos ni tampoco estimulamos todos los sentidos de manera activa en la comunicación, al menos no de manera consciente. Como consecuencia, no nos conocemos, ni a nosotros ni al otro, en totalidad. ¿Quienes somos? Lo sabemos pero aún queda por descubrir.

Si se habilitasen espacios públicos de creación, experimentación y exploración facilitaría a las personas experimentar una experiencia humana completa, es decir, facilitaría descubrir y explorar todas nuestras capacidades como humanos, como personas, como seres sintientes. Facilitaría que fuéramos felices más habitualmente, que nos sintiésemos pletóricos y contentos con nosotros mismos. Potenciaría las relaciones humanas con carácter humano, es decir, relaciones cálidas, amorosas, creativas, ricas, auténticas y de calidad. Facilitaría que disfrutáramos en el día a día.

Como conclusión, el arte es necesario. No sólo recibirlo, sino sobretodo experimentarlo, crearlo, ser participes, descubrirlo y vivirlo. El arte, o más bien la creatividad, debe ser considerado como una dimensión o área fundamental del ser humano, que al igual que las demás dimensiones o áreas fundamentales, debe ser cuidada, mimada y cultivada de manera saludable para que en conjunto con las otras dimensiones o áreas poder desarrollarnos en plenitud y ser felices.

#repensandolaciudad #cultura #creatividad #reflexión

Es un error que no tengamos espacios para expresar nuestro dolor. Yo ahora necesito llorar pero estoy en la biblioteca, no es un espacio íntimo que digamos. ¿Por qué no hay espacio para llorar? Tanto físico como social y emocional. Es decir, a parte del espacio físico, socialmente está mal visto llorar. Qué mierda, que error por nuestra parte el limitarnos expresarnos como necesitamos y sentimos.

Las redes sociales son una herramienta. Permiten muchas cosas como conectar con los perfiles virtuales de tus amigos, difundir ideas o promocionar tu negocio entre otras opciones.

Tras esta breve introducción y antes de continuar, quisiera que respondieses a las siguientes preguntas:

  • ¿Las redes sociales sustituyen la red social personal?
  • ¿En tu vida a qué le dedicas más atención, a las redes sociales o a tu red social? ¿Te gustaría que fuera diferente?
  • Honestamente ¿Qué te aporta las redes sociales? ¿Te perjudican de algún modo?
  • ¿Consideras que eres adicto a las redes sociales?
  • ¿Cuánto tiempo dedicas diariamente a las redes sociales?

Te he realizado estas preguntas para que tomes conciencia sobre tu situación respecto a las redes sociales y sobre tus prioridades y valores. Si el uso intensivo o no intensivo de las redes sociales te genera algún tipo de malestar físico, psicológico o emocional te invito a que decidas cómo quieres que sea tu vida a partir de ahora respecto a esto y que tomes medidas para cambiar en la dirección deseada.

Presta atención a cómo te sientes al utilizar diariamente las redes sociales.

En relación a lo anterior, quisiera hacer eco de una noticia que me ha encantado y alegrado mucho sobre el aumento constante de adolescentes que dejan las redes sociales. Estos adolescentes se han dado cuenta de las dinámicas tóxicas que se generan en las redes sociales, la falsedad imperante del contenido de los perfiles, la presión a la que se ven sometidos, la falta o problemas de privacidad, el tiempo que gastan en ellas y el malestar que experimentan al utilizarlas.

Es cierto que abandonar las redes sociales puede ser algo drástico. Yo soy partidario de que cada uno reflexione y valore sobre el uso, beneficios y perjuicios y el tiempo gastado en estas, para después tomar la decisión sobre si compensa seguir en la misma tónica o, por el contrario, es mejor adecuar su uso en tiempo, calidad y fines (el para qué).

En el artículo del periódico antes presentado algunos adolescentes hacen referencia al malestar emocional que experimentan. Ellos no son los únicos usuarios de las redes sociales que sufren emocionalmente por usarlas. Sólo que hay que brujulear por Internet para encontrar un montón de noticias que muestran estudios científicos que han hayado correlaciones entre las redes sociales y ansiedad, depresión, tristeza, soledad y problemas de sueño entre otras consecuencias.

Cómo conclusión, las redes sociales son herramientas que pueden ser utilizadas positiva y adecuadamente o en exceso y negativamente. Es evidente que actualmente mucha gente es adicta a las redes sociales y que la exposición constante a imágenes de felicidad y bienestar utópico mellan nuestro bienestar psicológico y emocional. Es recomendable adecuar su uso y dar preferencia a las interacciones cara a cara. Finalmente, cada uno debe aprender a utilizar las redes sociales más allá de lo funcional y valorar personalmente si es necesario y compensa mantenerse en ellas.

#reflexión #redessociales

No vivimos sólos en este planeta, hay más seres vivos pensantes, sintientes y conscientes. Todos tenemos una estructura cerebral y hormonal parecida. Muchos de los otros habitantes del planeta aman y se preocupan de sus seres queridos durante décadas. Y aún así los tratamos y nos tratamos fatal. Debemos mejorar para aprender a respetar, amar y co-habitar.

¿Qué es lo que piensan y sienten los animales? Charla Ted Talk con opción de subtítulos.

#Tedtalk #PlanetaTierra