Film Addict

The Coma [2019] (5/10)

Hacía mucho que no realizaba la crítica de una película y aunque entre medias haya podido ver alguna, pocas respecto a lo que me gustaría, siempre hasta arriba de series pendientes, “Coma / The Coma / Koma” era una que me despertaba bastante curiosidad tras haber leído acerca de ella como una de las revelaciones del cine fantástico ruso.

Sin embargo vuelvo a terminar con la misma sensación que cuando vi “The darkest hour” (no confundir con “Darkest Hour” loando la figura de Churchill en la II Guerra Mundial), otra película de ciencia ficción que inicialmente llamaba la atención por su tráiler y los efectos especiales y que estaba localizada en la capital rusa aunque fuera de factura americana.

The Coma llama la atención visualmente y el adelanto realmente es llamativo, pero una vez pasados los primeros instantes descubres que no es tan deslumbrante y, los fallos en los efectos especiales que habrías obviado empiezan a pesar más cuando te das cuenta de que no hay nada que no hayas visto ya en otros largometrajes.

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La semana pasada fue la celebración de “La Fiesta del Cine” y había aprovechado el Lunes para ver “Brightburn”, una película que me sorprendió para bien en su incursión en el terror del género de superhéroes. Y, el Miércoles, quise cerrar acudiendo a otra película de un “superhéroe” también algo diferente a lo habitual a la que le tenía ganas: “Hellboy” en su regreso a la pantalla grande.

No me voy a andar con rodeos porque la sensación al salir del cine fue de absoluta decepción.

Hellboy volvía al cine 11 años después de su segunda incursión de la mano de Guillermo del Toro, una vez perdida la esperanza de que el director mexicano cerrara la trilogía del demonio que ayuda a la humanidad desde la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal.

Es más, si la nueva entrega de Hellboy tenía algo difícil de igualar era ese dúo que habían formado del Toro a los mandos y Ron Perlman bajo la piel roja de un personaje para el que parecía haber nacido, pero no solo esta tercera entrega no está a la altura, es que ni siquiera se acerca mínimamente y, por si alguien anda despistado, ni siquiera se debería considerar que forme parte de una trilogía.

El Hellboy de 2019 es un reboot intentando olvidar lo que ya habíamos visto. Tanto que volvemos a conocer el origen del personaje cuando solo han pasado 15 años del primer film e, incluso, una de las escenas post-créditos de la película (tiene dos) hace referencia a algo que ya hemos visto en el cine, dejándome la duda de si está planteada para una posible continuación o como guiño a los que vimos las anteriores entregas.

Quizás lo peor de Hellboy es que 15 años después hayan retrocedido tanto, siendo incluso la escena de su llegada a este mundo muy inferior a lo que contó del Toro.

La sensación al salir del cine, con lo que me gusta el personaje tanto en las viñetas como en las anteriores entregas, es que habían cogido todo lo bueno que tenía Hellboy y habían conseguido destrozarlo metiendo las hojas sueltas en una batidora y desparramando después el contenido para su proyección.

Así, los que conocemos sus historias, podemos alegrarnos al ver como incluyen distintos personajes de su universo y, sin embargo, acabar decepcionados ya no por su tratamiento sino por la forma de presentar la trama en la película. O quizás, más bien, porque no hay una historia de peso.

Me imagino que al elaborar el guión pensaron en que esa “Reina de Sangre”, interpretada por Milla Jovovich, tenía peso suficiente para dar algo de interés a la película; pero a la hora de llevarla al cine lo único que presentaron fue una sucesión de escenas casi inconexas a ritmo de videoclip (la banda sonora al menos está bien aunque llega a no terminar de encajar en algunas escenas) que te dejan, al salir del cine, con la sensación de que te has pasado las dos horas de metraje tragando relleno para sostener una trama donde nada funciona. Y lo peor es que se echa de menos a Guillermo del Toro en cada secuencia.

Tenemos CGI para aburrir y una tendencia a regodearse en fluídos repugnantes para remarcar que lo que aparecen en pantalla son seres monstruosos pero, quince años después, los efectos especiales palidecen ante la imaginería recreada por del Toro, ante el diseño de esas criaturas de las que no solo hemos disfrutado en Hellboy (un buen ejemplo es “El laberinto del fauno”). Pero es que, más allá de los efectos especiales, tampoco hay mucho más que funcione. He visto la película doblada así que no puedo valorar por completo la actuación de los actores pero por no funcionar no llegan a hacerlo ni los momentos de humor que se convierten en gracietas sin ninguna gracia y metidas con calzador hasta el punto de que preferirías que se callara algún personaje.

De esa forma los secundarios que acompañan a Hellboy, Alice y Daimio, llegan a resultar cargantes y quedan a años luz de la Liz de Selma Blair y John de Rupert Evans. Ian McShane hace lo que puede, una pena, como el profesor Broom, pero también se queda muy lejos de John Hurt.

Y por último la gran incógnita. ¿Da la talla David Harbour como Anung-Un-Rama?

La recreación del personaje es correcta y, aunque poco se puede apreciar de su actuación bajo el disfraz (más si no se ha escuchado la versión original), creo que su papel es de lo poco rescatable de la película y si no llega a más es porque no tiene mucho en lo que apoyarse.

En definitiva, una ocasión perdida y una grandísima decepción que no recomendaría ni para los seguidores del personaje más allá de esperar a que la emita algún servicio de streaming.

(Hasta los créditos se me hicieron largos esperando a ver las escenas posteriores...).


Imagen | IMDB



Info IMDB | Trakt.tv


#Hellboy #Cine #CriticaDeCine

Brightburn [2019]

Hace meses había visto el primer tráiler de esta película que me llamaba la atención tanto por quien citaban detrás de su producción, James Gunn, el director de entre otras “Guardianes de la Galaxia” que acababa de ser despedido por Disney dejando en el aire la tercera entrega (al final Disney, incapaz de encontrar el respaldo en su decisión ante una polémica absurda creada por un sector muy concreto, daría marcha atrás, aceptaría sus disculpas y le volvería a contratar); como por el argumento.

Brightburn, un excelente título en inglés que no solo hace referencia a la localidad donde se desarrolla la trama y que ha sido traducido al español a un insulso “El Hijo”, ya no es que beba de la historia de Superman, es que directamente es la variante “what if” de la infancia del kriptoniano, haciendo realidad todos los temores de Lex Luthor en la infravalorada Batman V Superman cuando señalaba el cuadro del salón de su mansión y decía que los demonios no vendrían de debajo sino del cielo.

No desvelaré nada que no se comprenda simplemente con ver el tráiler pero en esta película, aunque no forme parte del universo DC, esos temores se hacen realidad porque, ¿qué pasaría si ese bebé encontrado por una familia de granjeros en mitad de los EE UU en vez de asimilar la bondad de sus padres y entender que, aunque sus poderes le hicieran distinto y le colocaran por encima de los humanos, su papel no fuera el de ayudar? ¿Qué pasaría si cuando se supiera superior de repente nos mirara casi como nosotros miramos a las hormigas?

El caso es que no estamos hablando de un Superman adulto, sino del niño que empieza a descubrir sus poderes, del niño que, igual que Clark Kent, tiene a unos padres que le intentan educar lo mejor posible y protegerle. Un niño que en su edad todavía puede tener problemas para distinguir el bien del mal y que, sobre todo, no está imbuido de ese casi halo de santidad de Kal-El.

Al fin y al cabo Brandon Bryers (sí, el juego con la repetición en la inicial del nombre y apellido también se da aquí) no es Superman, con todo lo que implica, y lo que implica es no dar ninguna concesión a lo que podemos esperar de una película que rápidamente se desliza hacia el terreno del terror. Y un terror, además, que no se corta en ningún momento a la hora de mostrar toda la sangre posible.

Brightburn, que nos puede recordar a esa también infravalorada “Chronicle” de hace unos años donde era un grupo de adolescentes los que se enfrentaban a la responsabilidad de usar para el bien o el mal sus poderes, es una película pequeña; tanto en el reparto, donde sin duda sobresale el joven Jackson A. Dunn, capaz de atemorizarnos borrando casi cualquier expresión de su cara o mostrando una rabia contenida a punto de estallar; como en el presupuesto, por lo que no podemos esperar los efectos especiales de una gran super producción. Y, sin embargo, en general los resultados son bastante efectivos, sobre todo en el desenlace de la cinta.

Sin adelantar nada de lo que suceda en la película puedo decir que, incluso habiendo visto el tráiler, su final consigue sorprender hasta el punto de que la sensación, ya no mía sino de toda la sala, tras el visionado fue de comentarios de incredulidad ante lo que acabábamos de presenciar.

Por último, la pregunta que muchos nos hicimos es si podría haber escenas post-créditos y la respuesta es que no, pero eso no quiere decir que nos levantemos con el fundido a negro porque en el comienzo de los mismos créditos se intercalan diversas escenas que desde luego dejan la puerta abierta a que pudiera realizarse una continuación.

Bajo mi punto de vista una película que merece la pena ver y que será de las que se quede guardada como un clásico atípico de las historias de “superhéroes”.


enter image description here Imagen vía IMDB

Tráiler

Youtube

Info Trakt | IMDB


#Brightburn #Cine #CríticaDeCine

20 años de ver como el policía se acercaba con las esposas en el encuadre que formaba la cabeza y el brazo de aquella mujer que, un instante después, dejaría a toda la sala del cine suspendida más segundos que los que ella se mantenía en el aire mientras la cámara giraba por toda la habitación.

20 años de ver con la boca abierta como se deshacía de cuatro policías, caminando por las paredes si hacía falta para esquivar las balas o dando saltos imposibles entre edificios.

20 años de ver aquella carrera hacia una cabina de un teléfono que no dejaba de sonar y la muerte en forma de camión.

Puede que las hermanas Lana Wachowski y Lilly Wachowski nunca hayan vuelto a conseguir nada como aquella primera parte de una trilogía que después se dejó por el camino parte de su esencia pero son 20 años recordando como si fuera ayer mismo el momento en que salí del cine llevándome las manos a la nuca, por si tenía algún implante que no hubiera notado, mientras seguía sin superar el asombro de una película que iba a cambiar el cine de acción.

#matrix #Wachowski

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