Hellboy (2019)

La semana pasada fue la celebración de “La Fiesta del Cine” y había aprovechado el Lunes para ver “Brightburn”, una película que me sorprendió para bien en su incursión en el terror del género de superhéroes. Y, el Miércoles, quise cerrar acudiendo a otra película de un “superhéroe” también algo diferente a lo habitual a la que le tenía ganas: “Hellboy” en su regreso a la pantalla grande.

No me voy a andar con rodeos porque la sensación al salir del cine fue de absoluta decepción.

Hellboy volvía al cine 11 años después de su segunda incursión de la mano de Guillermo del Toro, una vez perdida la esperanza de que el director mexicano cerrara la trilogía del demonio que ayuda a la humanidad desde la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal.

Es más, si la nueva entrega de Hellboy tenía algo difícil de igualar era ese dúo que habían formado del Toro a los mandos y Ron Perlman bajo la piel roja de un personaje para el que parecía haber nacido, pero no solo esta tercera entrega no está a la altura, es que ni siquiera se acerca mínimamente y, por si alguien anda despistado, ni siquiera se debería considerar que forme parte de una trilogía.

El Hellboy de 2019 es un reboot intentando olvidar lo que ya habíamos visto. Tanto que volvemos a conocer el origen del personaje cuando solo han pasado 15 años del primer film e, incluso, una de las escenas post-créditos de la película (tiene dos) hace referencia a algo que ya hemos visto en el cine, dejándome la duda de si está planteada para una posible continuación o como guiño a los que vimos las anteriores entregas.

Quizás lo peor de Hellboy es que 15 años después hayan retrocedido tanto, siendo incluso la escena de su llegada a este mundo muy inferior a lo que contó del Toro.

La sensación al salir del cine, con lo que me gusta el personaje tanto en las viñetas como en las anteriores entregas, es que habían cogido todo lo bueno que tenía Hellboy y habían conseguido destrozarlo metiendo las hojas sueltas en una batidora y desparramando después el contenido para su proyección.

Así, los que conocemos sus historias, podemos alegrarnos al ver como incluyen distintos personajes de su universo y, sin embargo, acabar decepcionados ya no por su tratamiento sino por la forma de presentar la trama en la película. O quizás, más bien, porque no hay una historia de peso.

Me imagino que al elaborar el guión pensaron en que esa “Reina de Sangre”, interpretada por Milla Jovovich, tenía peso suficiente para dar algo de interés a la película; pero a la hora de llevarla al cine lo único que presentaron fue una sucesión de escenas casi inconexas a ritmo de videoclip (la banda sonora al menos está bien aunque llega a no terminar de encajar en algunas escenas) que te dejan, al salir del cine, con la sensación de que te has pasado las dos horas de metraje tragando relleno para sostener una trama donde nada funciona. Y lo peor es que se echa de menos a Guillermo del Toro en cada secuencia.

Tenemos CGI para aburrir y una tendencia a regodearse en fluídos repugnantes para remarcar que lo que aparecen en pantalla son seres monstruosos pero, quince años después, los efectos especiales palidecen ante la imaginería recreada por del Toro, ante el diseño de esas criaturas de las que no solo hemos disfrutado en Hellboy (un buen ejemplo es “El laberinto del fauno”). Pero es que, más allá de los efectos especiales, tampoco hay mucho más que funcione. He visto la película doblada así que no puedo valorar por completo la actuación de los actores pero por no funcionar no llegan a hacerlo ni los momentos de humor que se convierten en gracietas sin ninguna gracia y metidas con calzador hasta el punto de que preferirías que se callara algún personaje.

De esa forma los secundarios que acompañan a Hellboy, Alice y Daimio, llegan a resultar cargantes y quedan a años luz de la Liz de Selma Blair y John de Rupert Evans. Ian McShane hace lo que puede, una pena, como el profesor Broom, pero también se queda muy lejos de John Hurt.

Y por último la gran incógnita. ¿Da la talla David Harbour como Anung-Un-Rama?

La recreación del personaje es correcta y, aunque poco se puede apreciar de su actuación bajo el disfraz (más si no se ha escuchado la versión original), creo que su papel es de lo poco rescatable de la película y si no llega a más es porque no tiene mucho en lo que apoyarse.

En definitiva, una ocasión perdida y una grandísima decepción que no recomendaría ni para los seguidores del personaje más allá de esperar a que la emita algún servicio de streaming.

(Hasta los créditos se me hicieron largos esperando a ver las escenas posteriores...).


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