Mónica

otro intento de blog fallido...

La semana que viene seremos uno más en la familia. Hoy hemos ido a la protectora y nos hemos enamorado de Berto. Es un gato precioso y muy simpático, de 4 años. Desgraciadamente, los gatos adultos no despiertan demasiado interés en las familias que buscan adoptar.

Estoy muy contenta porque me encantan los animales y llevaba años queriendo un gato. De hecho, estoy tan emocionada que me cuesta dormir... y aún no sé qué día llegará. Espero que se adapte con facilidad y que sea muy feliz con nosotros. Por mi parte, lo mimaré hasta la saciedad.

Me apena ver cómo las relaciones sociales han acabado convirtiéndose en un intercambio artificial interesado e individualista.

Veo a mucha gente haciendo balances, hablando de posesiones y criticando los servicios cuando hablan de las personas.

¿Qué ganamos con ver las relaciones de una forma tan poco orgánica? ¿Por qué esperamos lo mejor del otro en todo momento? ¿Qué tal si mejoramos la comunicación y empezamos a tener una visión más realista de nuestros allegados? ¿Por qué no dejar de lado aquello que nos aporta valor sin necesidad de informes burocráticos internos? ¿Por qué no dejar que todo fluya, y reconducir nuestros círculos hacia aquello que queremos que sean, sin pactos ni mediaciones?

Me incluyo en esta crítica. Yo también necesito mejorar mucho en este aspecto.

Últimamente pienso en cómo de diferentes son mis hábitos de consumo en comparación con años anteriores.

Antes me compraba ropa que luego no usaba, pero con la que podía demostrar que iba acorde con a la moda. También compraba bolígrafos y material escolar, que no acababa gastando... más por vicio que por necesidad.

Ahora priorizo comprar productos que aportan valor a mi existencia. Estoy planteándome comprar una tetera, por ejemplo. No puedo hacer “postureo” de una tetera, pero estoy segura de que tomar té comprado a granel en una buena herboristería aumentará mi calidad de vida y mi felicidad.

Reconozco que soy adicta a comprar libros. Compro más que leo. Pero tampoco me importa, porque me aporta felicidad ver esa estantería llena. Y sé que tarde o temprano los leeré, cuando me encuentre preparada para enfrentarme al texto correspondiente. Soy de las que opina que no siempre nos encontramos en el momento idóneo para leer cualquier cosa. No obstante, eso no significa que debamos dar por imposibles algunas lecturas.

Es curiosa, porque te adaptas a ella y llamas la atención sin ser consciente. Algunos atrevidos te preguntan, otros solo miran.

Llevo unos días pensando en pedir un bono de SMS + llamadas ilimitadas y aprender a vivir así. No creo que sea tan complicado... ¿o sí?

KaiOS tiene sus ventajas, especialmente con la versión WhatsApp rudimentaria. Pero me gustaría poder abandonar esta app definitivamente, supondría una preocupación menos. También me obligaría a adquirir hábitos que mejorarían la eficiencia comunicativa: llamar.